La Semana Santa rebosa las confiterías asturianas: «No nos alcanzan las horas del reloj, es un sin parar»

Martina Sánchez OVIEDO

ASTURIAS

Confitería Grao Sabugo, desde 1980 en Avilés
Confitería Grao Sabugo, desde 1980 en Avilés

Negocios de Oviedo, Gijón, Avilés y Villaviciosa explican cómo viven desde dentro la tradición más dulce de estas fechas

29 mar 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

Durante la Semana Santa no solo son tradicionales las procesiones, en Asturias la palma se la llevan también otros dulces clásicos. De los obradores y hornos de las pastelerías salen a centenares los conocidos bollos de Avilés. Siguiendo su tradición, el mantecado corona todos los escaparates y las reservas durante esta festividad e incluso semanas antes. En la villa la Semana Santa no puede llevar más historia a sus espaldas.

Así lo confirma La Colosal, que comenzó su actividad en 1993, donde lo más popular es el bollo mantecado y las marañuelas. Los producen continuamente y con previsión, ya que las subidas en la demanda comienzan varios días antes del Domingo de Ramos. «La Semana Santa son esos dos dulces, es un sin parar», comentan desde el negocio. 

Confitería La Colosal, desde 1993
Confitería La Colosal, desde 1993

También en esta temporada se dispara la venta de figuras decorativas, que es cuando más se aplica la creatividad, porque «el éxito de este dulce es respetar la tradición de su receta» aseguran. Para La Colosal el ingrediente secreto de su éxito es «producto fresco y al día, un horario amplio y adaptarte al cliente». Hay de todo, por encargo y a demanda y lo producen todo el año pero, lo más normal es reservarse la forma de trébol de cuatro hojas para estas fechas. La mayoría de ventas se concentra entre el Viernes Santo y el Domingo de Resurrección, el día en el que los padrinos y madrinas dan ‘el bollu’ a sus ahijados o ahijadas.

Confitería Grao Sabugo, desde 1980 en Avilés
Confitería Grao Sabugo, desde 1980 en Avilés

Otra confitería que coincide y confirma el triunfo de este dulce es Grao Sabugo, fundada en 1980 y definida como «especialista en bollo de pascual y mantecado pumaceno artesanal» . Destacan que se ciñen «a las recetas tradicionales con mantecas de verdad, a las de las abuelas». El mantecado pumaceno, el producto estrella de la comarca, ocupa la agenda de este local hasta producir en Semana Santa «unas 900-1.000 unidades», calculan. En esta pastelería comentan que el turismo también tiene efectos positivos en las cantidades que llegan a vender: «nos encanta vernos desbordados, pero las horas del reloj a veces no nos alcanzan». En este obrador trabajan de forma continua y su marca es el producto fresco y hecho en el día: «los hornos no se apagan hasta que no termine la comida en la calle» apostillan, que este año es el día 1 de abril.

Esto es algo en lo que coinciden ambas confiterías avilesinas con décadas de historia, el turismo se va con buen sabor de boca con el bollo, y viceversa. De esta manera, desde La Colosal recalcan que este producto «traspasa fronteras» por la tradición industrial, y que «lo compran aquí y se lo llevan cuando se van» consiguiendo siempre el agrado de las personas que lo disfrutan sin conocerlo. Por otra parte, el mantecado pumaceno de Grao Sabugo lo piden muchos turistas, que no faltan en la localidad durante esta temporada vacacional. Por lo que entre esta enorme producción de mantecado y los turistas hay una relación de retroalimentación. Destacan también en estas fechas la producción y venta de marañuelas, un producto que aunque genere controversia en su origen y receta, ambas confiterías avilesinas le otorgan gran popularidad.

Marañuelas y Kinderñuela de Confitería Grao Sabugo, desde 1980 en Avilés
Marañuelas y Kinderñuela de Confitería Grao Sabugo, desde 1980 en Avilés

En Grao Sabugo este año, además de tener presente la tradición marcada, no se olvidaron de innovar. Crearon para la venta una invención propia, «las kinderñuelas» las nombraron, una masa de receta tradicional con un relleno del famoso Kinder Bueno y bañadas en chocolate y almendra , que aseguran que «están siendo todo un éxito».

Confitería Llambionadas, en Oviedo
Confitería Llambionadas, en Oviedo

En la capital asturiana también se disparan los pedidos a pastelerias en estas fechas. Como ocurre en la confitería Llambionadas de Oviedo, donde convierten el chocolate en arte hecho figuras. Trabajan la tradición en forma de torrijas, buñuelos, mantecados y, sobre todo, monas de chocolate para la ocasión. Preparan las figuras personalizadas y por encargo, «a gusto del cliente, con el chocolate que más les guste», puntualizan. Sin poder hacer la cuenta total y dejando a un lado las que preparan fuera de encargos, a mitad de Semana Santa «mínimo 100 figuras habremos hecho», calculan desde el local. Desde 2015 que llevan abiertas la producción «cada vez va a más», gracias al boca a boca y la posibilidad que brindan a sus clientes de personalizar el chocolate y «jugar con las características más especiales de las monas», comentan.

Confitería Llambionadas, en Oviedo
Confitería Llambionadas, en Oviedo

Gijón no se queda atrás en números y balance positivo, la confitería La Playa celebra también las cifras y su producción. Destacan su tradicional bizcocho de almendra con glaseado «especial» y a partir de esa base, las madrinas y los padrinos personalizan este regalo para sus ahijadas y ahijados. También resaltan los huevos de chocolate, con la novedad de que este año añadieron estructuras de diferentes sabores y tamaños y filigranas de chocolate que «llevan un trabajo artesanal bastante laborioso», recalcan. En los 100 años que llevan trabajando esta tradición, describen que la decoración y los tamaños han variado: «es exactamente el mismo producto, pero actualmente se demanda una decoración más sencilla».

Una confitería con amplia historia y costumbres es Colón, en Villaviciosa, que abrió sus hornos en 1981 y tienen la dos veces mejor casadiella del mundo. En Semana Santa también se dispara el trabajo, principalmente con el chocolate, aunque también sus clientes reclaman el rosco de hojaldre que preparan para estas fechas. Calculan que «aproximadamente son 100 las figuras» que crean desde cero para en estas fechas, que pueden ser de muchos tamaños y formas. El tiempo que dedican a estas figuras también «son muchas horas de trabajo», debido a una de sus características principales, la personalización a demanda: «Nos trajeron un dibujo de un niño y lo plasmamos en el dulce», comentan.

En una época de tradición y costumbres, las confiterias de Asturias preparan los hornos y los moldes para entregar figuras, mantecados de Avilés, marañuelas y roscos de hojaldre para que sus clientes también celebren la Semana Santa a través del paladas y los padrinos y madrinas sorprendas a sus ahijados y ahijadas.